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Clanes y Familias de Irlanda y Escocia


©
C. Thomas Cairney, Ph.D,
La Llegada del Gaelismo


La Historia del Gaelismo inició en las nieblas de la antigüedad, y últimamente tiene sus raíces en una era cuando Europa fue ampliamente cubierta por hielo. Durante esas primeras eras, un solo tipo de hombre vivió entre la extensión de hielo europea –El Hombre de Neanderthal- haciendo lo suficiente para desarrollar características físicas especiales, más allá de las adaptaciones estrictamente culturales. Belludos, con narices anchas (para calentarse), blancos (carencia de pigmento) de los ojos, pelo y piel; tales rasgos son manifestaciones físicas nacidas de la gran permanencia en las regiones del Norte, por lo cual, la demás gente era por su propia naturaleza extranjera. Aunque otros grupos humanos han dominado desde entonces las técnicas culturales de la vida ártica, sólo el hombre de Neanderthal, fue inherentemente una bestia del Norte, y más aún fue un humano completamente moderno. (Weaver 577,612).

Moviendo rápidamente el tiempo, el Hombre de Cro-Magnon apareció en la escena europea hace 30,000 años aproximadamente. Como la retirada del hielo, el Hombre de Cro-Magnon fue la vanguardia de otros grupos, los cuales lo siguieron en su despertar. (El término Cro-Magnon puede ser también aplicado a todos los primeros Homo Sapiens del periodo Post-Neanderthal Europeo y a su cultura). El resultado de la mezcla de los elementos raciales, fue el nacimiento de la cepa Indo-europea con más rubios como era de esperarse en el Norte, y una mezcla más puramente de Cro-Magnon en la franja del Oeste.

La última cepa mencionada, aparece mas tarde como la gente pequeña, relativamente oscura que provenía de las Celtas en las Isletas Británicas, y construyeron Stonehenge y otros monumentos antiguos en esas extensiones del Oeste. Cabello rojo, ojos verdes y piel pecosa son rasgos que permanecen difíciles de establecer en un contexto original. Fueron quizás indígenas a la franja del Sur en la extensión de hielo europea y puede que representaran la primera hibridación en Europa Central, siguiendo cercanamente el primer influjo Cro-Magnon.

Es interesante que los Vascos gente relativamente pequeña y oscura de piel, con procedencia antigua de las montañas del Oeste entre Francia y España, tengan la única Lengua nativa de Europa, la cual cae fuera de la esfera de la Lengua Indoeuropea; siendo

Aparentemente de origen independiente.

En esta conexión de Cro-Magnon-Vasca, cabe mencionar que existió en ese lugar otra Lengua en el s. VI, en el extremo Norte de la isla de Gran Bretaña y mas allá de la  esfera Céltica. Era una raza de aborígenes “salvajes” hablantes de una Lengua posiblemente relacionada con la Vasca; y como la Vasca, sin relación alguna al grupo Indoeuropeo (ver capítulo IV).

La familia Indoeuropea de las Lenguas, desarrolló una gama de dialectos en uso; en la esfera Central Europea antes del año 5,000 a.c., y vino a  ser el principal origen de la cultura lingüística Europea.

Cuando los glaciares desaparecieron,  surgió un nuevo territorio en el interior de Europa; el nivel oceánico se elevó y ciertas regiones costeras desaparecieron por el mar. Esto sucedió en el caso de la Gran Bretaña e Irlanda, los cuales  originalmente fueron unidos al continente y entre ellos mismos.

Las tierras perdidas son recordadas en la memoria popular y en muchos de los cuentos mágicos del folklore europeo; son un historial de aquellos tiempos distantes. Con estos cuentos, se recuerda el tiempo en que diferentes poblaciones habitaban en los bosques y llanos de Europa; que pudieran conocerse aún teniendo una diferencia de más de mil años. En tales encuentros parece que la gente involucrada está cara a cara con gigantes o duendes, dependiendo de la perspectiva.

Por ejemplo, un grupo proveniente de una estepa abierta que venía a una región forestada y al encontrar a los hombres que moraban ahí, bien podían encontrar el camino “mágico” tal como la gente del bosque, especialmente si al ser relativamente pequeños de estatura, eran capaces de desaparecer aparentemente cuando dejaban huellas de trayectorias rápidas en rinconcitos y fisuras, familiares solamente para ellos. Similarmente, el líder de un grupo remanente Neanderthal, viviendo digamos en las montañas forestadas del Norte, pudo ser el origen del legendario “Rey de las montañas Trolls” (Troll es considerada un criatura supernatural del folklore escandinavo), y la tradición acerca de la fuga de un joven príncipe con la hija del Rey Troll,  puede  que sea un registro de la entremezcla, la cual garantizó la desaparición de tales grupos.

En cualquier suceso, las ramas extendidas de la sociedad Indoeuropea vinieron a dominar Europa. Los Indoeuropeos exitosamente impusieron sus Lenguas en las gentes conquistadas, y este proceso trajo como consecuencia la emergencia de híbridos específicos racio-culturales, como los precursores de los grupos nacionales de hoy.

Los Alemanes (tribus Germánicas y Escandinavas) y los Celtas fueron relacionados mas cercanamente con las gentes Indoeuropeas. Los ancestros de los Celtas emergieron en la escena Europea hace cerca de 2,800 años y vivieron en reinos tribales, que se expandieron eventualmente de Este a Oeste de Europa; mientras sus primos germánicos  vivieron arriba de ellos, en los bosques del lejano Norte y más allá en las regiones fronterizas del Mar Báltico. Hacia el Sur en las regiones del Mar Mediterráneo durante los siglos circundantes al tiempo de Cristo, vino el florecimiento del Latín la civilización clásica; resultado último del recién contacto Indoeuropeo con el Este.

Los romanos habían extendido gradualmente su imperio hacia el Norte a expensas de los Celtas y alcanzaron lo que llegó a ser su frontera Norte durante el primer siglo d.c. En el Norte fue difícil  para los romanos determinar quién era Germánico y quién era Céltico, y como resultado, a menudo confundían un grupo con otro como las distinciones desvanecidas generalmente a lo largo de la frontera Hiperboreana. Habiendo alcanzado los que eran sus límites del Norte, el Imperio Romano fue arruinado. Su condición fue determinante al detener el avance de su economía; fue parasítico y artificial alimentar su expansión. Sin la adquisición del nuevo territorio por medio de la conquista, tuvo  el imperio que alimentarse por sí solo, y fue por lo tanto, destinado a pudrirse dentro de su creciente corrupción. El final llegó gradual y dolorosamente durante los siglos IV y V. Los celtas continentales fueron grandes desde la romanizada y dejaron a las tribus Germánicas entregar el golpe de gracia que finalizó una era (Davis 23-33).

La Pax Romana terminó, y las tribus Germánicas estuvieron en el lugar del dirigente político. Una nueva era de caos entró en Europa, y su siguiente historia puede ser caracterizada  como el esfuerzo de la gente Germánica para recrear el imperio formado en todo su esplendor. Bajo el tutelaje del Clero Latino-Romano-Céltico, los Germánicos procuraron incansablemente emular la sociedad romana, aunque  nunca verdaderamente la entendieron. En el proceso crearon algo nuevo y duradero: una sociedad que forjaba el gran barbarismo que estaban tratando de rechazar. Por ello fue la energía y vitalidad de su tribalismo Indoeuropeo, lo que los hizo diferentes. El hecho es que Roma había sido un caparazón poderoso pero vacío. Su estancamiento y caída había durado bastante porque careció de  toda su cultura y civilización; sus vecinos del Norte fueron sus herederos.

Mientras tanto en el lejano Norte y Oeste, el viejo tribalismo Indoeuropeo continuó sin dificultades; su desarrollo prosiguió en Irlanda y Escocia, contrastó fuertemente con su decline en el resto de Europa. Mientras, su expresión en el Norte, condujo directamente a la era Vikinga. En las isletas Británicas una serie de invasiones tribales Célticas habían super-impuesto a sus miembros sobre ese territorio insular, como lo deberemos ver más adelante. Sin embargo, el término Gaélico debe ser usado aquí con precaución.

La gente cuya Lengua y cultura vendrían a definir el área “Gaélica”, la cual emergió después del año 500 d.c., en el sentido tribal de la palabra, no llegaría relativamente hasta más tarde.

Hubo tres olas de invasiones Céltica a las isletas Británicas antes de la llegada de los famosos Gaelos. La mayoría de esta pre-Gaélicas gentes se habían conducido de tal manera de ser inconquistables por los romanos; cuya actividad en estas isletas era generalmente restringida al pleno y llano Inglés. Un área larga y delgada había permanecido subsecuentemente fuera del alcance de la gente Germánica del Oeste, que  invadió la Bretaña Romana en el despertar del colapso imperial; como aquella gente que cultivó la semilla de la nación Inglesa. Los primeros de los invasores Célticos, los Cruithne (proveniente de una forma del nombre “Inglés”), llegaron entre los años 800 y 500 a.c. Asimilaron a la gente Cro-Magnon, a los que se enfrentaron, adoptando su sistema descendiente por parte de la madre en el proceso. Este fue un gran sistema No Indoeuropeo de herencia, relacionado con el viejo culto de la deidad-madre Cro-Magnon, por medio de la cual la propiedad y la elección real eran pasadas a través de la línea de la mujer; con hijos y hermanos proveyendo los líderes reales. La fusión de estos dos tipos de gente, los pre-Celtas y los Cruithne, formaron la población básica de las isletas Británicas, y este hecho, con su aspecto de la línea materna concomitante, es claramente reflejado en la literatura temprana Céltica (Walton 1-16). Mientras los sabios pueden diferir al igual que para su naturaleza exacta, la existencia tradicional de la línea materna es nacida por evidencia histórica, a despecho de reclamar lo contrario (Thompson 226, Smyth 58-68).

En cualquier caso, la línea materna tradicional puede explicar la no posesión  militar de la dignidad real Picta por hijos de extranjeros: esto, puede explicar solamente la presencia de “extranjeros” en posiciones hereditarias de poder e influencia dentro del reino Picto (los mismos extranjeros a menudo mantenían simultáneamente su poder derivado de sus padres, es decir, la línea paterna en sus países de origen).

En algún momento entre el año 500 y 100 a.c. los  siguientes invasores Célticos vinieron de la isla de Irlanda, los Erinitas ( De Erín antiguo nombre de Irlanda). Los Erinitas fueron relacionados con los Belgas, quienes invadieron Bretaña por la vía Armorica (Britania Moderna), antes de Cristo, aunque aquellos originalmente provinieron del área ahora conocida como Bélgica, la cual evoca a su nombre. En cuanto a los Erinitas, eran una aristocracia militar Germano-Céltica con la ventaja material de armamento  superior al acero. Aunque al principio una población minoritaria se estableció en áreas geográficamente   restringidas, ellos formaron una supremacía militar, sujeta mas a los Cruithne irlandeses que al estatus tributario. Una tribu Erinita, la Ulard dio su nombre a Ulster.

Los últimos invasores pre-Gaélicos Célticos  vinieron del continente en una fecha antes de la llegada de los Gaelos, durante el primer siglo a.c., probablemente como una reacción a la presión romana en el Sur de Galia. Estos invasores fueron los Dumnonii, quienes le dieron su nombre a Devon, mientras su más poderosa rama irlandesa fue conocida como la Laigin, y dio su nombre a Leinster. Los Dumnonii ( o Domnoni) se establecieron como una población tribal distinta en el Sur de Inglaterra y en varias áreas de Irlanda, ejerciendo su estatus de supremacía sobre grandes regiones: Una rama de Irlanda establecida en el Sur de Dumbarton en Escocia del Sur antes de la llegada de los romanos en la primera mitad del siglo I d.c. y  llegaron a ser los ancestros de los Britanos de Strathclyde.

Aunque distintos uno de otro, los tres grupos tribales anteriores hablaron lenguas similares, cada dialecto originalmente de la Lengua progresiva  P-Céltica de Europa del Oeste Central, (como opuesta a Q-Céltica, una Lengua antigua del grupo Céltico), y también compartieron otras similitudes culturales. Pero hubo otra rama de los Celtas, una gran población tribal que había sido errante por siglos en Europa, en busca de un hogar apropiado. Estos fueron los Gaelos, y en su búsqueda por un “Israel” Gaélico, llegaron a Irlanda desde la región alpina de Galia, en algún momento del primer siglo a.c. Trajeron consigo mismos una Lengua Q-Céltica distinta  de sus predecesores P-Célticos, y este  idioma Gaélico suplantaría eventualmente los recién dialectos, para llegar a ser el punto central de la cultura Gaélica, emergente y extensiva (O’Rahilly 207-208).Este idioma original Gaélico estuvo más relacionado a los dialectos P-Célticos que al Gaélico Moderno. Tomando en cuenta el Gaélico Moderno con sus cambios hechos completamente dentro del contexto Irlandés y Escocés.

En cuanto al esquema milesiano de la Lebor Gabala, la semioficial historia de la dinastías principales gálicas, es la pseudo-historia de la Edad Media.  La historia básica es exacta, anotando la llegada de los Q-Celtas o Gaelos, quienes llegaron a ser dominantes en Irlanda a finales del s. V d.c. Las políticas gaélicas de la Edad Media enfatizaron la genealogía de una manera particular, la alcurnia tribal dinástica siendo de importancia política central y hasta de significación religiosa.

La Edad Media duró desde aproximadamente el año 500 d.c. hasta el tiempo de la reformación de Escocia  (cerca de 1570), y en Irlanda hasta el tiempo de la conquista Inglesa (cerca de 1600). Los Bardos (poetas célticos) y Olavos ( sabios) del principio de la Edad Media, habían desarrollado un esquema histórico completo trayendo a los Gaelos a Irlanda por la vía de Egipto a la Península Ibérica. La inexactitud fue parcialmente un resultado de los escribas cristianos anotando y secularizando la historia pagana y las tradiciones, y parcialmente deliberar propaganda dinástica para las tribus de todas las razas; a menudo trataron de tener su propia genealogía tribal dinástica unida al “Vástago Milesiano” la genealogía de los Gaelos por si misma. Las tradiciones independientes de principio del génesis en  las áreas locales de las tribus concernientes a ayudar, nos dicen la historia verdadera.

De esta manera después de la llegada de los Gaelos como una población etno-tribal, los elementos esenciales racio-culturales de lo que llegaría a ser la sociedad Gaélica, fueron establecidas y todos los desarrollos posteriores construirían el armazón Gaélico. Esa  aristocracia minoritaria guerrera, pudo permanecer en conquista sobre una mayoría sujeta y recientemente exitosa al imponer su idioma entre ellos, que es reflejada ampliamente con la emergencia del Gaelismo. Alrededor del año 400 d.c., los Gaelos habían acertado en ser el grupo dominante de Irlanda. Para ese entonces, sin embargo, la naturaleza tribal de Irlanda fue bien establecida y simplemente los Gaelos llegaron a ser los jefes supremos de una miríada de  tribus P-Célticas hablantes, aunque ciertos grupos recientes mantuvieron un gran  grado  de autonomía mas que el resto. Al principio del periodo histórico (cerca del año 500 d.c.) todos estos grupos hablaron dialectos de la Q-Céltica, la prestigiada lengua de los Gaelos dominantes. Así, mientras el mantener sus diferentes identidades raciales, la sociedad  se convertía en un todo y la cultura resultante, pudo ser descrita como Gaélica. La variedad de identidades separadas racio-tribales, eran sin embargo, todavía de una importancia central  al determinar relaciones políticas inter-tribales, y permanecerían así a través del periodo Gaélico (cerca del año 500 al 1600 en Irlanda, del 800 al 1750 en Escocia).

A través del curso de su desarrollo, los Gaelos habían permanecido fuera de la esfera principal europea. Aunque ellos habían estado después de la llegada de San Patricio (cerca del año 400), fundamental para la conversión de la mayoría de Europa, su cristianismo permaneció más exclusivamente como una cosa de religión y aprendizaje, y nunca llegó a ser, como en Europa, un vehículo para fomentar una resucitación de la cultura latina (Gavin 15).Fuera del reino de la conformidad papal, la sociedad gaélica fue libre para desarrollarse en su propio paso y en su propia manera. De este modo, los Gaelos fueron capaces de mantener esa continuidad de la vitalidad tribal tan importante para su identidad. La nacida identidad de continuidad, fue su propio vehículo de confianza cultural, y contrasta atinadamente con el decline de la cultura  de la auto-confianza, la cual acompaña en el lapso de la relación de los europeos, la tradición Indoeuropea.

Europa eventualmente desarrollaría una nueva identidad, pero siempre ha habido evidencia de salud-enfermedad psicológica asociada; por ejemplo, la inhibición religiosa o moral iniciada por la iglesia europea. Los Gaelos por su parte, siempre habían aceptado tales influencias latinas como esencialmente secundarias, en el sentido de que ellos siempre se habían adaptado a su existente cultura gaélica (ver la discusión de la iglesia cristiana céltica en el capítulo anterior).

La diferencia entre las dos esferas de la influencia cristiana, una Céltica (monástica) y la Romana (episcopal), es quizás , lo mejor resumido por el viejo proverbio Gaélico el cual establece simplemente: “La iglesia Romana dio la ley, la iglesia Céltica dio el amor”. Un buen ejemplo de estas diferencias pueden ser también encontradas en la naturaleza de la conversión  Gaélica al Cristianismo. Los gaelos vieron al Cristianismo como la consecuencia natural de su previamente existente amanecer dentro de la religión. Fue una magia nueva para lo pagano, un tipo de nuevo estado hacia una verdadera y completa conciencia religiosa. Es significante en esta conexión que la tierra para la iglesia de San Patricio en Elphin en el condado de Roscommon fue originalmente donada para ese propósito por el Archidruido Ona. Los descendientes de Ona, de los Corca Achla o Corca Seachlann, de la misma cepa como los Ciarraighe (ver capítulo VIII), se ramificaron en varias familias. La principal familia aquí fue de MacBrannan (MacBaranain) o O’Brannan (O Branain), una rama de conocidos como los Ui Branain, mas tarde los Maclnernneys o Nerneys (Mac an Archinnigh, literalmente “Hijo de los Erenagh”) que eran lo suficientemente interesantes, erenaghs (Abades hereditarios) de la iglesia de San Patricio en Elphin. Una familia de O’Brannans sirvió como Erenaghs (Abades hereditarios) de Derryvullan en el condado de Fermanagh. Otra rama de los Corca Seachlam, los Cineal Mac Erca o O’Monahans (O Manachain) fingieron un descendiente de los Ui Briuin, y fueron llamados los Ui Briuin na Sionna.

Los clérigos tomaron el mando de muchas de las funciones de la orden Druida, sin embargo, las bajas órdenes druidas continuaron como la clase erudita (los Bardos y los Olavos que mantuvieron la literatura y el aprendizaje), y ambos cooperaron en poner escuelas. Fuera de la esfera Gaélica, europeos simplemente habían vaciado sus antiguas convicciones religiosas, al menos oficialmente, en favor del nuevo Cristianismo Romano. Esto expresó una severa carencia de confianza en su propia identidad social y en sus raíces culturales Indoeuropeas, perpetuando siglos de síntomas de retirada, conduciendo últimamente a la Inquisición y a la moda de las brujas europeas al final del periodo medieval. Las diferencias entre las dos esferas de influencia, una europea y la otra gaélica, eran para ser muy importantes: para poder determinar los tipos  de nacionalismo que se desarrollarían dentro de sus áreas respectivas. Mientras, el papado estuvo procurando unir los reinos del imperio caído, y con buen éxito, los Gaelos se estaban consolidando la franja del Oeste la cual, nunca había sido romana. Asimilaron la mayor parte de la línea materna P-Celtas de Escocia,  los Pictos o Albanos, e hicieron incursiones en Gales y  en Cornwall.

Todo esto fue realizado entre los siglos V y IX, y en Escocia los primeros invasores que hablaban gaélico, los Scots, provenientes de Dal Riada en el Noroeste de Irlanda, firmemente establecieron su estampa gaélica y eventualmente su nombre en el territorio nuevo. El reino Picto-Escocés Gaélico resultante, llegó a tiempo para ser mejor conocido como el Reino de los Escoceses en vez del Reino de Escocia, y este epíteto fue simbólico por el hecho de que la dignidad real Escocesa cubrió una familia nacional de tribus relacionadas, donde quiera que pudieran estar, y no solo sobre una población arbitrariamente residente dentro de un territorio particular. Los muchos reinos de Irlanda eran similarmente tribales, como fueron los primeros reinos germánicos de Europa (tal como el reino de los Francos), aunque las gentes Germánicas tendieron a enfatizar los lazos del jefe y el súbdito (así como una banda de guerreros) junto con los de la dignidad real, y esto  verdaderamente les facilitó dejar el tribalismo para iniciar algo nuevo. Después de la gran dignidad real de los Picto-escoceses fue finalmente transformado este tribalismo, en un reino central seguro de los Escoceses debajo de los Estuardos durante el siglo XV, la parte Gaélica de ese reino miró a su rey como quien derivó su mandato para regir: de ser el jefe de jefes, i.e., como el jefe fue al clan, así el rey era para todos los mismos jefes de clanes. Los sistemas tribales dieron una relación más personal entre el rey y la gente, se manifiesta a todos los niveles de la sociedad, como se comenta en el capítulo previo.

Es importante no asociar el Gaelismo con el decline general de las sociedades Célticas en el continente, mucho después los P-Celtas de la tierra principal europea habían visto su futura decadencia; los Q-Celtas del Gaelismo fueron expandiendo su territorio con toda la vitalidad de sus primos Indoeuropeos y contemporáneos, las tribus Germánicas del s. XV de Europa.

El Gaelismo nunca había inclinado su cabeza al extranjero, y su perspectiva era de orgullo, de fuerza, confiable y de expansión. Esto es reflejado mas tarde en la actitud de los jefes nativos irlandeses del siglo XVI, así fueron (quizás lamentablemente) en la mayor parte de la implacable y desdeñosa conquista inglesa.

Los modos isabelinos y elegantes ciertamente sacaron una reacción estrepitosa proveniente de los miembros de la guardia armada pesada de O’Neill en su histórica visita a Londres en 1562.

Desde el principio hasta el final del periodo medieval, los gaelos habían estado envueltos en la guerra europea, primariamente como mercenarios. Estuvieron también continuamente en el corazón de la erudición y monaquismo europeo, y siguieron al enviar monjes y mercenarios; el capricho los llevó por todas partes de su historia, demostrando en el proceso el ansia de viajar, tan típico para la psique Indoeuropea. Aquí vemos reflejado el peregrinaje gaélico, las andanzas de las primeras tribus Germánicas así como ellos tomaron posesión de Europa después de Roma, y también la dirección que tomaron otros Indoeuropeos, tan lejos como la India, Persia y Asia menor.

Los todavía Vikingos paganos fueron los últimos germánicos del Norte, y es interesante señalar que en su exploración hacia el Oeste (entre los siglos IX y XII), se encontraron precedidos de vez en vez por los establecimientos Gaélicos de lego monástico: en las islas exteriores de las Hébridas, Islandia y hasta en Norteamérica donde de acuerdo a la saga evidencia, encontraron una comunidad Europea que llamaron Gran Irlanda o la Tierra de los Hombres Blancos (Anderson 337-338). En Islandia, hasta hoy, la iglesia cristiana es sorprendentemente similar en su adaptación social al original Céltico, una situación indicativa de ambos, su antecedente Céltico, y las continuas presiones sociales de aislamiento y autosuficiencia. Ambos, la saga evidencia y la tradición folklórica gaélica, dan fe a la existencia de tales establecimientos de gran alcance gaélicos, como el record arqueológico, y tales lugares son mencionados repetidamente en las sagas. Es también interesante que el tribalismo de los americanos nativos en la parte Este de Norteamérica, que era muy similar en muchos aspectos al Gaelismo, y mantuvieron su independencia por mucho tiempo (Los escoceses Ulster o los inmigrantes Esco-irlandeses quienes se establecieron en el territorio Oeste de los Apalaches, habían practicado las técnicas para fortificar sus granjas en contra de las tribus hostiles durante su tenencia como fundadores en el Norte de Irlanda cerca del año 1600).Indicadores de un primer contacto entre los indios norteamericanos y los indo-europeos son sugeridas por la antropología física del primero. Sus restos físicos pre-colombinos hasta han sido descritos como menos orientales y más europeos, específicamente su procedencia del Este de Europa. (La era mortal, de bronce en América, 84-97). La admiración de Rousseau del “noble-salvaje”, visto en esta luz,, puede ser bien un tipo de invectiva subconsciente en contra de la pérdida de inocencia europea, como los propios nativos americanos que pudieron ser más cercanos (y no solamente en espíritu) que los propios indoeuropeos.

Al girar de las analogías americanas a las europeas, señalaría que la supuesta conciencia mística céltica es realmente un tipo de tendencia a la superstición, característica de los primeros anglosajones también; y probablemente fue una característica compartida de la cultura Indoeuropea. De hecho, muchos de los aspectos bárbaros, supersticiosos y tribales de la sociedad gaélica son reflejados en la literatura Anglo-Sajona (Beowulf). Estos primos primeros germanos aparecen por haber sido todos tan etéreos como los Celtas y también tan intuitivos y sensibles al matiz. Las tribus germanas originalmente, habitando el desierto áspero del lejano Norte, nunca tuvieron el brote de una sociedad abierta y amplia; disfrutada por sus primos fieros los Célticos en el Sur. En las Islas Britanias, sin embargo, existió la proximidad, el acceso y la considerable compatibilidad entre los Gaelos y  los Anglosajones en la Edad Media. Las diferencias no emergieron aquí sino hasta después de la invasión Normana de Inglaterra; aunque la maquinaria fue puesta en movimiento entre los Célticos y la Iglesia Inglesa en el comienzo del periodo Medieval.

El Gaelismo fue a menudo especialmente caracterizado por el Post-Normano Inglés, como Bárbaro. Sin embargo, fueron los sabios gaélicos los responsables de iniciar y sustentar la actividad misionaria aprendida, la cual sacó recientemente a Europa fuera de la Era Oscura (cerca de los años 500-1000) y resultó su conversión al Cristianismo. Tales sabios continuaron una larga tradición de la filosofía céltica, la cual fue famosa desde la antigüedad, habiendo sido admirada por el mundo clásico en los días anteriores a la caída de los reinos Célticos de Europa. Los Celtas siempre han sido famosos por su amor a la libertad, al juicio y por su espíritu luchador; y estos rasgos son ampliamente reflejados en la psique gaélica. También es importante para la mentalidad céltica el sentido del humor y justicia, e historias de la inherente caballerosidad de los antiguos Galos (Gauls) en la cara de la alevosía romana que tienen sus contrapartes gaélicos en las luchas Gaélico-Inglesas de tiempos más reciente, las cuales culminaron con la destrucción del Gaelismo en el siglo XVII y XVIII. Esta características Célticas han dejado su marca en el hombre del Oeste –en su amor a la libertad- y la proveen de un lazo con el pasado más directo y durable que en su normal conexión con Grecia y Roma, o hasta con Palestina. Es significante recordar que el florecimiento de la caballerosidad de  caballeros en Europa durante la Alta Edad Media, atrajo mucho de su inspiración literaria desde fuentes Célticas (tales como los cuentos galeses acerca del Rey Arturo y sus caballeros).

En el reino de la erudición medieval, la vitalidad gaélica y la confianza fueron responsables del pensamiento original y la creatividad, pues al mismo tiempo cualquiera en Europa simplemente copiaba el trabajo de los grandes escritores clásicos mas que hacer algo innovador. Esta situación fue un síntoma de la preocupación europea por la mirada atrás hacia Roma. De cualquier manera, tanta creatividad gaélica y la independencia de pensamiento provocó algunas veces un “¿Quién creen qué son?” del criticismo papal; para los europeos medievales se colocó un premio a la conformidad el cual, vino mayormente a expensas de la averiguación filosófica creativa. El racionalismo no llegaría a ser popular generalmente sino hasta más tarde, aunque hizo un comienzo durante la Alta Edad Media, (s.X al XII). Los Gaelos por su parte, pudieron encontrar europeos que eran sencillos y monótonos, y al parecer carentes de nobleza o sutileza, así como a europeos con una perspectiva gaélica.

Tale malentendidos entre estas dos esferas fueron el subproducto inevitable de diferencias en un énfasis de cultura , moral y perspectiva (así como fue la preocupación inglesa tardía con los elementos bárbaros del gaelismo exhibidos).

Como una nación, la energía gaélica fue gastada en la rivalidad política interna o en el fervor gaélico de la erudición cristiana, el trabajo de monasterio y el monaquismo. Sin embargo, el Gaelismo era rico en recursos humanos y en la agricultura,  por lo tanto, constantemente tenía a “el lobo en la puerta” por que el extranjero venía a tomar parte forzosamente de la riqueza de la tierra. Este hecho incambiable sonó el “toque de la muerte” del gaelismo; porque para el sistema gaélico era estar pasado de moda en este importante sentido: Últimamente no se podía defender del poder militar, lógico y económico de las crecientes naciones-estados europeos del periodo post-medieval. La sociedad gaélica en su interior estuvo muy absorbida por  la vida y gloria  de su propia cultura arcaica, y por consiguiente, fallida para ir hacia delante con el celo, por ejemplo, de la búsqueda y la precaución inglesa.

Aunque las tribus no rigieron  mucho tiempo en el Gaelismo, el lenguaje gaélico es todavía hablado y se refleja en el acento, idioma y sintáxis del habla inglesa local en Irlanda y Escocia. El legado cultural del Gaelismo,  lo opuesto a lo político, está todavía en existencia para apreciarlo. Es por eso que éste libro está dedicado.


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